
(FUENTE: www.tusalud.com)
Puede aliviar estados de ánimo adversos y otras manifestaciones de estrés psicológico.
Puede disminuir los síntomas de estados patológicos de ansiedad y depresión e, incluso, preve-nir la depresión.
Puede contribuir a prevenir y modificar conductas adictivas y otros comportamientos perjudiciales, como la conducta antisocial.
Puede ayudar a desarrollar un estilo de funcionamiento basado en el compromiso, la perseve-rancia, el optimismo, la cooperación, el respeto a las normas y a los demás y el máximo rendimiento.
Puede propiciar el fortalecimiento de la autoconfianza, la autoestima y el autoconcepto. Aunque mejorando la forma física puede contribuir a obtener algunos de los beneficios psicológicos señalados,
se ha observado que no es el elemento esencial para conseguir la mayoría de ellos. Son otros los factores que resultan más decisivos para que la práctica deportiva proporcione beneficios psicológicos:
El aumento y fortalecimiento de la autoeficacia y la autoestima
La obtención de gratificación de distinto tipo (divertimiento, aprendizaje y perfeccionamiento de habilidades deportivas, afrontamiento y consecución de retos, desarrollo y fortalecimiento de relaciones sociales, sentirse bien, alivio de tensión y de otras sensaciones adversas, mejora del estado de ánimo, distracción de los problemas diarios, etc.).
Esto implica que deben diseñarse actividades que no se dirijan prioritariamente a la mejora de la
forma física, sino a conseguir que los participantes mejoren su autoeficacia (que se sientan más eficaces), fortalezcan su autoestima (se valoren más a sí mismos) y obtengan una gratificación cotidiana mediante la práctica (que se diviertan, aprendan cosas, perfeccionen sus habilidades, se relacionen con otras personas, se sientan bien, alivien la tensión acumulada, etc.).
Además de lo señalado, la práctica deportiva también puede proporcionar otros beneficios de gran importancia para los adolescentes (población más implicada en el problema de los malos hábitos higiénicos). El deporte es una excelente oportunidad de ocupar el tiempo de ocio de manera sana y teóricamente incompatible con hábitos perjudiciales para la salud, ayudando a desarrollar un estilo de vida en el que a la salud y a las sensaciones asociadas a ella se les conceden un valor prioritario, que eclipsa y rechaza la necesidad de probar otras experiencias.

PERJUICIOS
Una deficiente planificación del programa o de sus distintos apartados (por ejemplo, objetivos inal-canzables o tareas muy adversas para los participantes), la ausencia o aplicación incorrecta de elementos esenciales (por ejemplo, cuando se aplican mal reforzadores o se pretende motivar a los deportistas de manera errónea) y un sistema de evaluación inapropiado (por ejemplo, cuando no se consideran variables que son relevantes o se interpretan arbitrariamente los datos) pueden afec-tar negativamente a las fuentes principales de posible beneficio psicológico: la autoeficacia, la auto-estima y la obtención de gratificación.
El riesgo de perjuicios psicológicos es todavía mayor cuando los que practican deporte son perso-nas que presentan déficits en estas áreas (por ejemplo, personas que padecen depresión, que viven en ambientes privados, que no tienen experiencias agradables, sin intereses por los que luchar, marginados o sin apoyos sociales, etc., o en una edad, como sucede con los adolescentes, en la que predominan la inseguridad y las dudas, el deseo de afirmación personal y aceptación social, los altibajos emocionales, la interpretación de la realidad desde una perspectiva sesgada y la tendencia a imitar modelos relevantes cercanos).
LAS MOTIVACIONES DEL DEPORTE FRENTE AL TIEMPO
Con la información que te presentamos a continuación, intentamos despertar en ti el gusto por la práctica de la actividad física y deportiva. A lo largo de los diferentes apartados te ayudaremos a ser un buen deportista, acercándote a este apasionante mundo de una forma fácil, ágil y, sobre todo, útil.
Las técnicas y los récords deportivos nos interesan mucho menos que los deportistas, sobre todo cuando tratamos los deportes como fuente de diversión y salud.
Cuando consideremos los fines educativos que nos brindan los deportes, nos interesaremos más por las intenciones de quienes proponen las actividades a los deportistas

El deporte ha pasado a ser objeto de atención en la vida de las naciones modernas, donde se vive como una nueva forma de recreo, ocio y salud. La oferta se ha diversificado, hasta el punto que surgen constantemente actividades que intentan satisfacer los más variados gustos y necesidades. Así, el concepto de deporte se ha ampliado, poniéndose al servicio del desarrollo integral de todas las personas sanas a lo largo de toda la vida.
No obstante, casi todas las sociedades antiguas han practicado actividades similares, recreativas o dramáticas, individuales o colectivas. Muchas de ellas, parecidas a nuestros deportes, respondí-an a principios y costumbres diferentes de los nuestros.
Por ejemplo, para los niños, una carrera puede ser un pasatiempo divertido, pero, en ciertos casos de la antigüedad, como en las Olimpiadas clásicas, era una actividad de culto con fines reli-giosos.
Las luchas pueden surgir como destellos de cualquier situación conflictiva. La actual versión depor-tiva, anunciada con tiempo y con público, ha sido mucho menos frecuente en la antigüedad.
El levantamiento, empuje o arrastre de pesadas cargas en público ha servido para seleccionar el personal en los trabajos de fuerza, lo que lleva asociado el prestigio individual
Actualmente, los beneficios del entrenamiento de la fuerza varían enormemente. La precisión de un bumerang, una honda, un arco o un fusil ha contribuido a la eficacia en la caza y en la guerra. Este utilitarismo resulta residual en las disciplinas deportivas de precisión actuales.
Los juegos de pelota son totalmente distintos. Se les relaciona con una variedad sorprendente de actividades de destreza individual o colectiva, con o sin aparatos (raquetas y mazos), y el uso de distintos tipos de cabalgaduras.
AYER Y HOY DEL DEPORTE
Pasando revista a las diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad, quizás sea la cultura griega clásica la que instauró los deportes de forma más destacada. Lo cual no impide cuestionar algunas de las creencias más populares sobre los deportes antiguos (particularmente, sobre los Juegos Olímpicos) que han justificado algunos aspectos de la educación física actual y la espectacularidad de los grandes festivales deportivos modernos. Los ingleses empezaron en los siglos XVII-XVIII a examinar, rechazar o perfeccionar algunas de las formas de juego y pasatiempos que habían sido compartidas por las mismas clases sociales de toda Europa.
Fiel reflejo de las transformaciones sociales y económicas del país, adoptaron nuevas actitudes hacia los juegos, las competiciones, los atletas y sus actuaciones propiciando la igualdad de opor-tunidades, el "fair play", los reglamentos, el entrenamiento, las ligas y los árbitros.
De este modo, podemos considerar que el deporte competitivo en su forma actual es más o menos una invención inglesa, que luego sería perfeccionada por los americanos hasta hacerlo espectácu-lo y negocio. Pero ni mucho menos es todo el deporte que existe en la actualidad
"Deporte" es una expresión excesivamente amplia. El deporte ha evolucionado y se ha extendido demasiado como para que nuestras lenguas se adapten a sus modas, a sus sutilezas y variantes regionales. La palabra originaria del francés medieval (que significó en Inglaterra durante siglos más que nada caza) se abrió al mundo en el siglo XX, con la irrupción de un reducido número de competiciones formales y de encuentros denominados genéricamente sport en inglés. A partir de ahí fue incorporada a sustantivos, verbos y adjetivos para designar las más diversas actividades. Consideraremos deporte al tipo de actividades físicas que presentan rasgos diferenciadores, como presentar una situación motriz de carácter lúdico, recreativo, ocioso o saludable, dispuesto a veces en competiciones informales y otras en formas regladas e institucionalizadas.
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